Cascarones de huevo y conchas de caracol con aplicaciones biomédicas

Con cascarones de huevo, conchas de caracol de jardín y conchas de caracol de mar, investigadores del Centro Universitario Valle de México de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) desarrollan nuevos materiales que pueden ser utilizados en la fabricación de implantes para el cuerpo humano.

José Guadalupe Miranda Hernández, catedrático e investigador de este campus de la UAEM ubicado en el municipio de Atizapán de Zaragoza, detalló que se trata de materiales compuestos dopados con partículas metálicas –plata, titanio y aluminio-, con los que se pueden fabricar implantes estructurales de clavículas, caderas, rótulas, dientes e, incluso, cementos odontológicos.

El cascarón de huevo, las conchas de caracol jardín y las conchas de caracol de mar, explicó, son materiales con una composición química similar.

“Nosotros los recuperamos, damos un tratamiento de limpieza y los molemos hasta convertirlos en un polvo que se combina con otros elementos como la alúmina -óxido de aluminio. Hacemos una mezcla homogénea, que sometemos a un proceso de sinterización a alta temperatura y el resultado es un material nuevo, consolidado”, dijo.

El proceso, afirmó el integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), se llama técnica de polvos, que no es convencional, pero que ya probamos que mejora las propiedades de los materiales, que son más resistentes y con un costo menor al que tienen otros que ya se encuentran en el mercado.

Por ejemplo, abundó, los cerámicos son muy duros, pero al agregarles partículas metálicas como la plata, el titanio o el aluminio, cuya aplicación biológica ya ha sido probada, se disminuyen de manera importante sus condiciones mecánicas y su proclividad a fracturarse.

“Los materiales compuestos dopados que desarrollamos, que también han demostrado capacidades como capacitores eléctricos, tienen propiedades distintas a las que les dan origen, son más avanzados, mucho mejores, modifican las propiedades químicas, térmicas y mecánicas de los cerámicos, por ejemplo”, dijo.

                El Doctor en Ciencia e Ingeniería de Materiales consideró que este trabajo ha despertado el interés de la comunidad científica de todo el mundo. “Prueba de ello es que hemos publicado en revistas de alto impacto, en Elsevier -la mayor editorial de libros de medicina y literatura científica del mundo-, así como en algunas indizadas en el Journal Citation Reports y Scopus.

                En el desarrollo de estos materiales, refirió, también colaboran investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y Argentina. “Éste es un trabajo multidisciplinario que requiere del conocimiento de expertos en diversas áreas de la ciencia, de especialistas en microestructuras, análisis de corrosión y degradación de materiales”.

Indicó que el trabajo de investigación en esta materia inició hace siete años y ahora se realizan las evaluaciones biológicas y trabaja en patentar el proceso. “Nuestras colegas argentinas ya han realizado pruebas sobre el comportamiento biológico de los materiales. Les han aplicado cultivos bacterianos presentes en saliva y la reacción ha sido la inhibición”, dijo.

                Finalmente, José Guadalupe Miranda Hernández expresó que el propósito final de este trabajo de investigación es generar una innovación científica que desde la Universidad Autónoma del Estado de México beneficie a toda la humanidad.

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