Con residuos orgánicos de cerdo producen biocombustibles y fertilizantes en la UAEM

La gestión adecuada de residuos orgánicos de las granjas porcinas de Temascaltepec -estiércol, placentas y cadáveres- permitiría producir el gas y la energía eléctrica para todo el municipio, afirmó el catedrático e investigador del Centro Universitario Temascaltepec de la Universidad Autónoma del Estado de México, Germán Gómez Tenorio.

                El Profesor de Tiempo Completo de este espacio universitario indicó que dichos residuos representan históricamente, un grave problema ambiental, ya que generalmente son desechados en los basureros o a la intemperie, generando importantes focos de contaminación.

                Por ello, señaló, desde hace una década, en una granja porcina de la comunidad de Telpintla, Temascaltepec, expertos universitarios implementaron un sistema para la producción de biocombustibles y fertilizantes.

Así, detalló, los pisos de las porquerizas están enrejados, con la finalidad de que todo el excremento pase y desemboque en un cárcamo construido para tal fin.

De ahí, abundó, se bombea hacia un separador que fragmenta el agua del excremento sólido. El resultante se separa y se dispone para hacer composta, cuyo resultado será un fertilizante orgánico muy rico.

                El agua residual, continuó, entra a unos biodigestores, que producen el gas que se utiliza para calentamiento de las naves donde se encuentran los cerdos, para guisar e, incluso, para terminar de secar el sólido, que cuando sale del separador todavía tiene 40 por ciento de agua.

Por otra parte, manifestó, el líquido se puede utilizar para riego. “Acá, por ejemplo, sembramos pasto en unos terrenos de un rancho de bovinos, que son regados con este producto. Otra parte se pasa por un filtro de arena para que, ya sin contaminantes, pueda verterse al río”.

En tanto, dijo, con las placentas de los partos, los testículos de las castraciones y los cadáveres de los cerdos que mueren, que generalmente son lechones que aplastan las cerdas, se elabora una composta con camas de aserrín, de las que luego de seis semanas se obtiene un abono orgánico, ya sin vestigios de los residuos originales.

Germán Gómez Tenorio aseveró que el propósito de este proyecto es la sustentabilidad. “Durante años se ha buscado aumentar la producción del campo y, en particular, de la producción pecuaria, pero se descuidó mucho la contaminación que pudiera originarse”.

Así que en la actualidad, concluyó el investigador del Centro Universitario UAEM Temascaltepec, el reto es producir mucho y además, no agredir al medio ambiente. La idea es equilibrar la producción y la preservación

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