De nuestro buzón: ¿Hasta cuándo viviremos en la ilegalidad?

Centro Universitario UAEM Amecameca

A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA

¿HASTA CUÁNDO VIVIREMOS EN LA ILEGALIDAD?

Amecameca, México, 6 de septiembre de 2020

La permanencia del doctor Roberto Montes de Oca Jiménez como encargado del despacho de la Dirección del Centro Universitario UAEM Amecameca está marcada por la ilegalidad. Ciertamente, antes de que entráramos a la etapa de normalidad universitaria, habíamos tenido en el Centro otros encargados de despacho. Sin embargo, dado que hemos estado ya inmersos en dos procesos de elección de director, en este Centro Universitario de Amecameca nos negamos a retroceder a los viejos tiempos de la antidemocracia. En el artículo 33 de la Ley de la UAEM y en los artículos 117, 118 y 119 del Estatuto Universitario se establece que el puesto de “encargado del despacho de la Dirección” se limita a un desempeño máximo de tres meses, al término de los cuales se elegirá a un director sustituto que dará conclusión al periodo para el cual fue, en este caso, electa como directora la maestra Edelia Chávez Rosales ―de octubre de 2017 a octubre de 2021―.

El doctor Montes de Oca ―quien recién cumplió un año como encargado del despacho― sabe de esa ilegalidad, como lo sabe bien el Rector de la UAEM, a no ser que sus delegados o sus consejeros no le informen. Varios académicos creyeron de buena fe que el doctor Roberto Montes de Oca no sólo permitiría el regreso a la normalidad, sino que la encabezaría, dado que en distintas comparecencias manifestó su intención de estar sólo esos tres meses. Ante la inercia, insistentemente varios académicos hemos dirigido peticiones a los H.H. Consejos Académico y de Gobierno, al mismo encargado del despacho de la Dirección, y hemos acudido a distintas autoridades representantes del Rector, a fin de que atiendan nuestra petición fundada en lo establecido en el marco legal. Lejos de mostrar interés por atender esta sentida inquietud, las instancias a las que hemos recurrido han dado largas al asunto, agrediendo a veces directa o indirectamente a quienes se manifiestan por este cambio. A pesar de todo (no sin antes pedir que en lo sucesivo se eviten represalias al interior de este espacio), en el CU UAEM Amecameca, seguimos a la espera de que simplemente se dé cumplimiento al mandato de la Legislación Universitaria.

Frente a la verborrea dominante, continuaremos haciendo esta demanda hasta que hagamos valer lo que por derecho nos corresponde, participar en una elección no simulada de nuestro(a) director(a). La obsesión de la Rectoría por mantener a toda costa al doctor Montes de Oca Jiménez como encargado del despacho de la Dirección en el Centro Universitario es sólo una de las acciones arbitrarias de una historia que se remonta hasta el mes de octubre de 2017. Esperamos fervientemente que esta situación no se presente en otros espacios de la Universidad.

1.  El día 18 de octubre de 2017, se llevó a cabo el proceso de auscultación para elegir a (la) nuevo(a) director(a). Como fue sabido por la comunidad universitaria, la jornada estuvo acompañada de diversas irregularidades con el propósito de imponer de manera autoritaria a la maestra Edelia Chávez Rosales como directora de esta institución. Previamente, los prospectos a candidatos fueron disuadidos con argumentos realmente arbitrarios y falaces (como la necesidad de abrir espacios de dirección a las mujeres) que no convencieron ni a las académicas críticas. Como esa, sería prolijo indicar pormenorizadamente todas las irregularidades que caracterizaron este proceso, aunque nos gustaría recordar que aquella jornada estuvo marcada por el hecho de que ―de manera insólita― las urnas fueron trasladadas de salón en salón a fin de incrementar la cantidad de votos ―especialmente del sector estudiantil― toda vez que, producto del escepticismo que generó aquel proceso, hubo muy poca afluencia de votantes.

2.  A poco menos de dos años de ese incidente, no convenció a las autoridades de la Administración Central de nuestra Universidad el desempeño de la directora y resolvieron removerla. Nunca admitieron de manera expresa los errores cometidos en el previo proceso de elección y culparon más bien a la comunidad universitaria de su débil organización y ausencia de cohesión interna,  acusaciones  que,  a  la  luz  de  sus  respuestas,  parecen  todavía

mantener. Más que aceptar su intromisión equivocada, los emisarios de esa misma administración universitaria atribuyeron las condiciones adversas en que se sumergió el Centro a la falta de aptitud para el cargo de la exdirectora, a la falta de ética de algunos académicos, a la inmovilidad de los Consejos y a la existencia de grupúsculos (o “cotos de poder”, como se manejó) que impedían “la unidad” en el desarrollo.

3.  La salida de la maestra Edelia Chávez Rosales no resultó sorpresiva y pocos en verdad creyeron en los “motivos personales” o “de salud” que argumentó para “renunciar al cargo”. Nos preocupa en serio que las autoridades en turno nunca hayan desmentido a la prensa local, en el sentido de que, según esas fuentes, se trató de una destitución por ineptitud o ineficiencia. Al contrario ―para abonar las suspicacias―, algunos miembros de la comunidad fueron testigos del momento en que la todavía directora reclamó a sus subdirectores académico y administrativo por haber sido ellos ―según dijo―, los responsables de su destitución.

4.  Luego llegó al Centro Universitario, por tres meses, el doctor Roberto Montes de Oca Jiménez. Al aproximarse el término de ese plazo, pedimos que se agilizaran los procedimientos para el nombramiento de un(a) director(a) sustituto(a), perteneciente a Claustro de Académicos del Centro Universitario. La petición se fundamentaba, además de lo establecido en el marco legal, en el compromiso que, a través de la que fue en ese momento la representante del rector ―la maestra Jannet Valero Vilchis―, la Rectoría de la UAEM estableció con el Consejo de Gobierno en el sentido de que el doctor Montes de Oca duraría en el cargo sólo ese tiempo ―contado a partir de su designación, a principios de septiembre de 2019―. En relación con ese compromiso, en su momento, varios universitarios solicitamos el cumplimiento de la palabra dicha, pues veíamos el riesgo de un uso de promesas como medio de manipulación. He aquí textualmente esa palabra: “Tiene un periodo de hasta tres meses, el encargado de despacho […] Posteriormente puede venir, ya, la designación de un director sustituto, que en este caso no sería el que está de encargado del despacho, porque el director sustituto tendría que ser de aquí, de este Centro Universitario. […] Así va a ser”. (Declaración de la maestra Jannet Valero Vilchis, exsecretaria de Rectoría, en la sesión extraordinaria del Consejo de Gobierno, 4 de septiembre de 2019).

Por lo visto, estas prácticas antidemocráticas de engaño y autoengaño se han acentuado dentro de toda la Universidad durante la última administración, dado que se ha abusado mucho del recurso de los encargados de despacho, aplicado en espacios en donde ya es normal el proceso de elección democrática de director, violando así flagrantemente el derecho de la comunidad universitaria para designar libremente a sus autoridades.

En ese contexto, solicitamos enérgicamente dentro de la Universidad a todos aquéllos a los que se ha encomendado cumplir y hacer cumplir la Legislación Universitaria (encabezados, a nuestro entender, por el Rector y por el abogado general de esta Universidad) el estricto apego a lo mandatado en el marco legal, a fin de que se nombre al (la) director(a) sustituto(a) del Centro Universitario UAEM Amecameca. Demandamos, además, que por medio de la Rectoría de la Universidad o sus delegados(as), se establezca el compromiso de que en los siguientes procesos de elección del director o la directora del Centro Universitario UAEM Amecameca, la elección de las autoridades no quedará marcada por prácticas que ―según nuestra consideración― resultan penosamente descontextualizadas por estar asociadas a los usos y costumbres de un pasado político que paulatinamente es desplazado por un proceso de democratización de la vida nacional y que debería reflejarse en la vida universitaria. Solicitamos que el acuerdo incluya el compromiso de no manipulación, de respeto a la palabra dicha y de no intromisión de ninguna índole en los procesos que son competencia exclusiva de la comunidad del Centro Universitario UAEM Amecameca.

Académicos del Centro Universitario UAEM Amecameca

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