En la UAEM no hay libertad de expresión: Consejeros Alumnos

DR. ALFREDO BARRERA BACA
ASPIRANTE A RECTOR DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MÉXICO
P R E S EN T E
Estimado aspirante, los que suscriben, estudiantes de la Facultad de Humanidades, queremos manifestarle lo siguiente:
Nuestro momento histórico está repleto de demandas. La formación en nuestras áreas del conocimiento se caracteriza por tener presente y clara nuestra situación. Y la situación es la siguiente: la Universidad Autónoma del Estado de México no es la institución que queremos que sea, ni la que por principio debería ser. Este es el punto de partida que proponemos para contribuir a su crecimiento.
Nuestra universidad hoy tiene a uno de los mejores equipos de futbol soccer de la liga de ascenso. Pero no puede ser eso lo mejor que tiene, y no lo es. Lo mejor que tiene son los universitarios. Los mismos que día a día resuelven su posibilidad de participar en clase. Aquellos a quienes la pasión por lo que hacen les lleva a entregarse a incontables proyectos e iniciativas, y que particularmente en esta facultad no resultan ser pocos.
Nuestra universidad podrá tener cientos de problemas, cualquier institución los tiene. Pero nosotros no somos una institución más, y no podemos, no debemos ser una institución más. Usted eventualmente ocupará el cargo de rector, y no hay nada mejor que podamos hacer que enterarlo, no de una propuesta, sino de la necesidad de un proyecto de universidad. No podría haber mayor razón para aceptarlo, que ser usted el rector que queremos que sea. ¿Lo es?
Pese a las apariencias, los universitarios frecuentemente generamos propuestas. Pero nos enfrentamos a un problema que ha sido ignorado por muchos años: en la Universidad Autónoma del Estado de México no hay libertad de expresión. Usted, doctor, está a un paso de realizar lo que sería la mayor de sus contradicciones en esta etapa de su carrera. No queremos que dé ese paso. Porque hoy nos escucha y su campaña incita en nosotros la necesidad verter propuestas para el proyecto de su administración, ¿pero mañana, cuando asuma la Rectoría tendrá esta misma disposición? Debe tenerla.
Permítame decir que, para esta misma comparecencia, (como consecuencia de los peores usos con mayor raigambre y anacronismo en nuestra institución), se desplegaron acciones para controlar en la medida de lo posible quién habla y qué es lo que dice. Y enfatizo, que esto se da en la Facultad de Humanidades. Sin embargo, los estudiantes hemos estado en peores y más lamentables situaciones, en las que usted como universitario y funcionario ha sido testigo.
El fomento y respeto a la libertad de expresión no es una propuesta, ni una sugerencia, es una necesidad, un pleno derecho y no callaremos más en este sentido. Por lo que usted necesita comprometerse con esa libertad. Si en nuestra universidad no está garantizada la libertad de expresión, la libertad para no estar de acuerdo, ¿cómo podrá darse entonces en la sociedad?
Si usted no es responsable por ser aspirante único ¿acaso la misma universidad lo es? Nosotros no estamos de acuerdo. Y es por ello que con nosotros es con quien debe estar más comprometido. Que la universidad tenga un único aspirante a su rectoría, no es nunca signo de unidad, sino por lo menos, de apatía. ¿No acaso la tan urgente y necesaria iniciativa desinteresada en nuestro estado, que permita una transformación real de las condiciones sociales, debe darse fundamental y primordialmente desde la universidad? Nosotros creemos que así debe ser. La universidad debe ser modelo y motor de la democracia, el desarrollo y la justicia que tanta falta hace en nuestro pueblo.
La Facultad de Humanidades ha sido frecuentemente galardonada y reconocida dentro y fuera de la universidad, y esto no es gratuito. No debe sorprendernos si tenemos presente que, sin las humanidades, la universidad no se diferencia de cualquier otra institución educativa, y que en lo particular somos uno de los organismos académicos más prolíferos. No obstante, lo que sí es sorprendente es que a pesar de ello existe el sentir general de que como comunidad estamos siendo dejados de lado o no se ha tomado en serio la labor que aquí realizamos.
Padecemos de forma generalizada la desatención de la pertinencia de las humanidades, y quisiera poder decir que esa desatención no nos ha frenado nunca. Las principales necesidades por atender de nuestra Facultad son académicas, económicas y de infraestructura. Somos uno de los organismos académicos con el mayor número de Licenciaturas en un mismo lugar. Requerimos la reestructuración de nuestros planes de estudio en un sentido crítico y reflexivo, y no operativo. Esta necesidad y no solo la de espacios suficientes y adecuadamente equipados, sino dignos es innegable.
Aún más, ampliando nuestra visión, tenemos igualmente claro que la universidad ha permitido que, no tanto alumnos como profesores, trabajadores o administrativos sean exageradamente obstruidos por trámites y procesos innecesariamente complejos y burocráticos. Igualmente, en la universidad eso ha dado un creciente lugar a cierto desperdicio de recursos materiales y económicos que, una recta y eficiente administración puede solucionar, y habiendo identificado el problema, el deber de atenderlo es inevitable.
Inclusive, a veces resultan desentendidas de la realidad las disposiciones, protocolos y requisitos que determinan y acreditan no pocas instancias y procesos en la universidad, mismos que más que orientar su crecimiento, generan cambios absurdos y poco eficaces.
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Aún más, las afecciones sociales que nos vapulean son tan frecuentes e inmediatas que la universidad no puede ni debe pasarlas por alto. La universidad debe dirigir sus esfuerzos a la sociedad en la medida de sus posibilidades, dando cuenta y respuesta a esas problemáticas. Para ello es fundamental un fortalecimiento, tanto al interior como al exterior, de todas aquellas virtudes de las que una institución se puede vanagloriar. Hemos mencionado algunos puntos en este sentido, pero no está de más señalar los retos que representan resolver la vulnerabilidad de la universidad ante la corrupción, además de la descaradamente ingeniosa violación de la autonomía y, por ende, el detrimento de su prestigio y sus valores, que es donde radica nuestra identidad universitaria, y no solamente en su representación deportiva.
Finalmente, le queremos hacer ver que ocupar el cargo de rector de una de las universidades con mayor presencia nacional e internacional le brinda la gran oportunidad de asumir y promover una postura que se hace necesaria cada vez más manifiestamente respecto a la educación en nuestro país.
No queremos una administración más, de una institución más. Entonces, ¿es usted el rector que queremos y que necesitamos?
A T E N T A M E N T E
ESTUDIANTES DE LA FACULTAD DE HUMANIDADES DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MÉXICO
P.D. Anexamos una lista de necesidades y propuestas específicas.
NECESIDADES:
· No elevar los costos de inscripción y trámites académicos
· Mayor presupuesto asignado a la Facultad (para mantenimiento, y para actividades académicas y culturales)
· Infraestructura adecuada para actividades deportivas y culturales (auditorio, foro al aire libre)
· Reforestación de áreas verdes de la Facultad
· Remodelación y/o reparación de sanitarios (limpieza, puertas, jabón, papel higiénico)
· Servicio de atención médica
· Más rutas del Potrobus (por ejemplo, a Tianguistenco)
· Más convenios institucionales de colaboración con otras universidades, escuelas, e instituciones que permitan el acceso a información necesaria para nuestro desempeño académico (por ejemplo, el Sistema Estatal de Documentación)
· La no reducción de becas, así como la revisión de los criterios para otorgarlas
· Mejora en el sistema de activación de credenciales y accesos a los espacios universitarios
· Mejora en la seguridad a los alrededores de los distintos campus universitarios
· Revisión de los actuales planes de estudio
· Mejora de las condiciones laborales de profesores(as) de asignatura a fin de brindarles un mejor apoyo
· Que se entienda y respete la actividad intelectual reflexiva y cultural que se realiza en la Facultad de Humanidades y se consideren las necesidades propias de esta facultad. No se exige un trato preferencial respecto a otras facultades, pero sí que se comprenda que la labor que aquí se realiza es peculiar y requiere dicha consideración.
PROPUESTAS:
· Establecer el comedor universitario (comida a un costo mínimo)
· Establecer la residencia universitaria para estudiantes foráneos (renta accesible y seguridad garantizada)
· Disminución del salario de altos funcionarios universitarios
· Mayor promoción del Acceso Abierto
· No más remodelaciones al edificio de Rectoría durante toda la administración
· Que ningún servidor público en funciones reciba condecoración alguna por parte de la Universidad, tales como los Doctorados Honoris Causa y otros.
· Que la Universidad no se preste a ningún evento que pueda interpretarse como acto de proselitismo a favor de ningún partido político o figura pública.
· Mayor vinculación entre la comunidad universitaria y la Rectoría a fin de que se tomen decisiones conjuntas para beneficio común.
· General un sistema de transparencia, en todos los procesos de la universidad.
· Promulgación de obligaciones explícitas de trabajo de los consejeros universitarios para con nosotros sus representados.
· Reforma al proceso de elección de rector: establecer una fecha aproximada obligatoria para la emisión de la convocatoria y registro de aspirantes, establecer el criterio de mayoría absoluta para la votación, auscultación cuantitativa obligatoria, y voto obligatoriamente secreto.
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